Fertilidad y la nutrición

La tasa de infertilidad en España se sitúa en el 17% de la población y seguirá aumentando con los años, afectando a una de cada seis parejas. Hay factores como el sobrepeso, el estrés, el consumo de tabaco y residuos tóxicos, la edad tardía y la contaminación del ambiente que la producen.
Es completamente imprescindible que antes de intentar la concepción de un bebé exista un periodo de preparación por parte de los dos miembros de la pareja, por lo que es importante asociar la fertilidad y la nutrición.

Factores a tener en cuenta en la fertilidad y la nutrición:

1- Sobrepeso

La obesidad femenina está relacionada con resultados adversos fetales y neonatales como sufrimiento fetal, hipoglucemia, ictericia o malformaciones congénitas e incluso el riesgo estimado de muerte fetal. Por otra parte, en el tejido adiposo se encuentran acumuladas gran parte de las toxinas de nuestro organismo; por tanto, cuanto mayor sea el porcentaje de grasa de nuestro cuerpo, mayor número de tóxicos estaremos acumulando, por ello es importante en la fertilidad y la nutrición.

Es importante, por tanto, realizar un tratamiento nutricional llevando a cabo una dieta antiinflamatoria con el objetivo de obtener una reducción del peso y aumentar el consumo de alimentos que fomenten la función de detoxificación del hígado para eliminar los tóxicos contenidos en el tejido adiposo.
Dentro de este grupo de alimentos podemos encontrar las coles: repollo, coliflor, brócoli, kale…, alcachofas, puerros, ajo, cebolla, cardo mariano, rábano o apio, entre otros.

Otro factor a tener en cuenta es que el hiperinsulinismo crónico que dificulta la ovulación. Reducir alimentos de alto índice glucémico, como dulces, azúcares o harinas refinadas, y sustituirlos por hidratos de carbono más complejos, como cereales integrales, legumbres o frutas de bajo índice glucémico sería interesante y saludable para la fertilidad. Además, con el aumento de estos alimentos conseguiremos nutrientes como vitaminas del grupo B, las cuales mejorarían la calidad del esperma y los ovocitos.

2-Estrés

En la actualidad es uno de los factores más importantes que está alterando todos nuestros procesos fisiológicos.

Debido a que el hipotálamo regula tanto las respuestas al estrés, como las hormonas sexuales, es fácil comprender que el estrés puede causar infertilidad en algunas mujeres. El estrés excesivo puede incluso llevar a la supresión del ciclo menstrual. En los casos menos graves, puede causar anovulación o ciclos menstruales irregulares. También produce mayor cantidad de prolactina, y niveles elevados de prolactina pueden provocar una ovulación irregular, aumentando la incidencia de infertilidad.

Reforzar las defensas antioxidantes para neutralizar el estrés oxidativo sería de vital importancia. El consumo de vitamina C, vitamina E y zinc favorece la producción y la movilidad de los espermatozoides, y el selenio es indispensable para su estructura. 

3- Oxidación

La maduración de los ovocitos, la ovulación y el desarrollo del endometrio están afectados por un mal equilibrio entre antioxidantes y radicales libres.

En los hombres, los radicales libres atacan a la producción de espermatozoides, cuantitativa y cualitativamente produciéndose espermetazoides poco numerosos, menos activos y malformados.

El consumo de tabaco y alimentos procesados, el sedentarismo, la contaminación o el estrés son algunos de los factores productores de la oxidación de las células del organismo.
El aumento en la ingesta de alimentos ricos en antioxidantes será la base para reducir la oxidación y sus efectos sobre la fertilidad.

4- Consumo de tóxicos

Las sustancias tóxicas contenidas en algunos alimentos industriales por su procesamiento puede provocar problemas en la reproducción y el desarrollo, en la producción de hormonas. Aunque su consumo es en forma de trazas, son fácilmente acumulables en nuestro tejido adiposo. Podemos conseguir su reducción consumiendo alimentos ecológicos y poco procesados. 

Los antioxidantes más potentes los podemos encontrar en: brócoli, espinacas, coles de Bruselas, cebada, semillas de sésamo, girasol, acelgas, diente de león, huevos, grosella negra, perejil, kiwi, limón, cúrcuma, nueces, almendras, avellanas, pipas de girasol, zanahorias, pimientos, calabaza, boniato, uvas, bayas, pipas de calabaza, cacao, pescados, moluscos, arándanos, ciruelas, frambuesas, manzana roja.

El tabaco, el alcohol, los metales pesados, los pesticidas y bisfenoles debilitan la cantidad y vigor de los espermatozoides. 

5- Falta de nutrientes

Una mayoría de las mujeres embarazadas no recibe los aportes diarios recomendados en vitamina B2, betacaroteno y calcio y una gran parte tiene carencias de B1, B6, B9 y magnesio.
Alimentos como las legumbres, los cereales integrales, las semillas y frutos secos, verduras de color verde, naranja y rojo y el pollo ecológico, entre otros, nos aportarán una alta concentración de estos nutrientes.

La vitamina D está baja en el conjunto de la población y es importante en el buen desarrollo del embarazo y para el desarrollo óptimo del bebé. Consumir pescados azules pequeños, huevos ecológicos y tomar el sol sin cremas, productos cosméticos o protección en las horas de menos intensidad nos ayudará a incrementar las reservas de vitamina D.

Aportes en ácidos grasos poliinsaturados de buena calidad (omega 3 y 6) participan en una producción optimizada de hormonas y de otros mediadores de la inflamación y favorecen la salud de las membranas celulares de los órganos implicados en la reproducción. Por este motivo, antes y durante el embarazo, se debe aumentar el consumo de alimentos que los contengan, como semillas oleaginosas (lino, sésamo, chía, pipas), frutos secos naturales o pescados azules pequeños (boquerones, sardinas, anchoas).

El hierro y el zinc juegan un papel fundamental en la ovulación y en los ciclos menstruales, y el ácido fólico parece indispensable para la calidad y maduración de los ovocitos, además de prevenir los defectos en el tubo neural reduciendo los problemas que puedan surgir en el cerebro o la médula espinal. En las verduras de hoja verde, los moluscos, los frutos secos y las pipas, los cereales integrales y las legumbres encontraremos un alto porcentaje de estos tres nutrientes.

6- Otros

Es importante realizar ejercicios aeróbicos, tonificantes y actividades relajantes como yoga y meditación para fomentar la función de detoxificación hepática con su consecuente eliminación de tóxicos, el equilibrio del porcentaje graso y la reducción del estrés.

 

Editado por Dra. Mª Dolores García-Agenjo Marín
Médico Homeópata y Acupuntor médico en Sevilla
Colegiada 41/4110943

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